
Metámonos en el Cuento
Por: Yuranis Pérez Sarabia
Estudiante de 6º Grado
Institución Educativa Livio Reginaldo Fischioni
Érase una vez un campesino que vivía en la Sierra Nevada de Santa Marta, allí, el campesino todas las mañanas se levantaba alegre porque sus plantas de maíz, de yuca, de plátano y árboles de frutas crecían y echaban frutos.
Un día el campesino despertó y fue a ver como habían amanecido sus plantas y frutos, cuando vio la huerta y que todas sus plantas estaban dañadas, el campesino se sorprendió y se puso a buscar quien había dañado su cultivo, y se puso a buscar por todas partes y de pronto mira hacia los árboles y vio que había muchas iguanas y entonces comprendió que eran ellas las que se habían comido su cultivo , el campesino se puso triste porque tanto esfuerzo y cariño para que las iguanas lo dañaran, el campesino no se rindió, limpió todo y volvió a sembrar sus plantas y cuando llegaron las iguanas ya no querían su frutos si no agua para tomar y el campesino les dio el agua fue en ese instante en que el campesino se hizo amigo de las iguanas.
Desde ese día el campesino y las iguanas han sido amigos que se quieren y se ayudan mutuamente.
Un día un perro llamado Tobi se iba acercando lentamente hacia las iguanas y el campesino estaba en su casa y el perro agarro una iguana, una de ellas corrió hacia la casa del campesino y la dijo que un perro había mordido a una de ellas y la dejó herida, cuando el campesino sale ve a las otras iguanas llorando alrededor de la iguana herida, el campesino busca una pala y hace un hueco y mete a la iguana en el hueco, cuando la va a echar arena ve que la iguana se mueve, la toma y la iguana abre sus ojos y le sonríe al campesino y les pregunta por que estaban llorando, el campesino le dijo que creían que había muerto y ya habían hecho el hueco para enterrarla, las iguanas ayudaron al campesino a vendarle las heridas que le había dejado el perro.
Ese día el campesino les prometió a las iguanas que cuidaría de ellas hasta el día que se mueran y desde ese día han vivido felices.
Por: Yuranis Pérez Sarabia
Estudiante de 6º Grado
Institución Educativa Livio Reginaldo Fischioni
Érase una vez un campesino que vivía en la Sierra Nevada de Santa Marta, allí, el campesino todas las mañanas se levantaba alegre porque sus plantas de maíz, de yuca, de plátano y árboles de frutas crecían y echaban frutos.
Un día el campesino despertó y fue a ver como habían amanecido sus plantas y frutos, cuando vio la huerta y que todas sus plantas estaban dañadas, el campesino se sorprendió y se puso a buscar quien había dañado su cultivo, y se puso a buscar por todas partes y de pronto mira hacia los árboles y vio que había muchas iguanas y entonces comprendió que eran ellas las que se habían comido su cultivo , el campesino se puso triste porque tanto esfuerzo y cariño para que las iguanas lo dañaran, el campesino no se rindió, limpió todo y volvió a sembrar sus plantas y cuando llegaron las iguanas ya no querían su frutos si no agua para tomar y el campesino les dio el agua fue en ese instante en que el campesino se hizo amigo de las iguanas.
Desde ese día el campesino y las iguanas han sido amigos que se quieren y se ayudan mutuamente.
Un día un perro llamado Tobi se iba acercando lentamente hacia las iguanas y el campesino estaba en su casa y el perro agarro una iguana, una de ellas corrió hacia la casa del campesino y la dijo que un perro había mordido a una de ellas y la dejó herida, cuando el campesino sale ve a las otras iguanas llorando alrededor de la iguana herida, el campesino busca una pala y hace un hueco y mete a la iguana en el hueco, cuando la va a echar arena ve que la iguana se mueve, la toma y la iguana abre sus ojos y le sonríe al campesino y les pregunta por que estaban llorando, el campesino le dijo que creían que había muerto y ya habían hecho el hueco para enterrarla, las iguanas ayudaron al campesino a vendarle las heridas que le había dejado el perro.
Ese día el campesino les prometió a las iguanas que cuidaría de ellas hasta el día que se mueran y desde ese día han vivido felices.
